Historias de una tienda

Historias de una tienda

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Anécdotas e historias de una tienda

Era finales de junio, lo sé porque es cuando empiezan los autobuses a “carretearse” (sí, carretearse, meterse por carreteras imposibles para esos volúmenes) por los pueblos blancos.

La tienda se llenó de visitantes. Una locura. Unos tocan, otros miran precios, otros son marisabidillos y otras personas intentan una conversación con muestras de interés… ( qué alegría seguir teniendo curiosidad a ciertas edades…) por todo el proceso de fabricación y por la calidad de las mantas de lana de Grazalema, para finalizar piropeando el encanto pulcro y blanco del pueblo. Pues es en estas situaciones cuando aparecen las historias de una tienda de mantas en Grazalema

Mientras mantenía esta conversación con las últimas dos señoras de los autobuses, me estaba fiando en una pareja joven, rubios, monísimos los dos, con pintas de extranjeros que entre miradas cómplices, sonrisas mimosas y una felicidad que les salía por los ojos, tocaban las mantas con una delicadeza… Me ocupé de ella y de él con el mejor interés con el mejor interés que se les pone a un cliente. Durante nuestra conversación me explicaron que estaban recién casados, su viaje de novios era por España y la región que mayor tiempo visitarían era Andalucía, dentro de la cual habían hecho ruta por los pueblos blancos visitando Grazalema.

Estaban encantados con la textura y la suavidad de las mantas de lana, así las cosas, que decidieron llevarse un recuerdo de su luna de miel, y eligieron para su hogar en color verde espiga una manta de viaje. Estas cosas dan bienestar vendiendo.  Ah! Que de dónde eran? Pues de Escocia!

Concha Coronel

 

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